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El municipio se encuentra en el recorrido del itinerario de Antonino denominado Alio itinere ab Emerita Cesaragustam 369, del que se conservan restos de una calzada —actualmente casi oculta por la vegetación— así como restos de villas del Alto Imperio. De los visigodos se ha hallado una necrópolis con restos humanos y objetos materiales.

Puente Romano
Puente Romano

Edad Media

Restos del castillo de Ariza. Pese a su actual aspecto, a comienzos del siglo XV era la fortaleza más importante de Aragón.

Durante la dominación musulmana, Ariza poseía una mezquita, como lo atestiguan los nombres de varias de sus calles, y murallas con tres puertas de acceso. A finales del siglo XI era una de las más importantes localidades del valle del Jalón.

Alfonso I el Batallador reconquistó la villa para el Reino de Aragón en 1120. El historiador Jerónimo Zurita, en sus Anales de la Corona de Aragón, refiere que el monarca, tras la conquista de Alhama de Aragón, «conquistó otro lugar muy principal y fuerte en aquella ribera que se llama Hariza, que según se collige de la relación de los caminos que traían en lo antiguo los gobernadores de las provincias romanas parece más verosímil ser el que antiguamente se llamó Arcóbriga».3 Sin embargo, en diferentes momentos la villa perteneció también a la Corona de Castilla. Por ejemplo, en 1172 Alfonso II de Aragón dio en prenda a Ariza al rey de Castilla por causa de un tratado firmado entre ambos reyes, aunque posteriormente fue reclamada en 1178. Perteneció después a Sancha, viuda de Alfonso II, quien la cedió a Pedro II. Este monarca, en 1213, concedió a los arizanos el privilegio de libertad y la exención de cualquier tributo. En la Guerra de los Dos Pedros entre castellanos y aragoneses, fue ocupada por Pedro I de Castilla en 1362.

Años más tarde, en 1381, Pedro IV vendió Ariza y sus aldeas a su alférez Guillén de Palafox con el fin de conseguir fondos para la guerra de Cerdeña. Fueron varios los intentos de la villa de sacudirse el yugo señorial y volver a pertenecer al rey. Algunos de ellos, como el de 1490 conocido como las «alteraciones de Ariza», acabaron con el ajusticiamiento de los dirigentes de las revueltas. Ver Marquesado de Ariza.

Edad Moderna y Contemporánea

Con la unión de Castilla y Aragón, Ariza perdió protagonismo en cuanto a disputas territoriales. Sin embargo, continuó la rebelión contra los Palafox, pero tanto Felipe II como Felipe III ratificaron los privilegios señoriales de dicha familia. En cualquier caso fue una época de auge económico para la villa, como lo atestigua la construcción de la Iglesia Parroquial de Santa María.
Vista de Ariza desde el castillo.

En el siglo XIX continuó el litigio por librarse del señorío de los Palafox. La disolución de los señoríos por las Cortes de Cádiz no puso fin al litigio, pues se acabaron confundiendo derechos de vasallaje con derechos de propiedad. En 1811, durante la Guerra de la Independencia, tuvo lugar en Ariza una batalla entre el General Durán y las tropas francesas.

A mediados del siglo XIX, el historiador Pascual Madoz describía la localidad en estos términos: «forman aquella 241 casas, algunas de ellas muy deterioradas, por lo común de su fábrica antigua y mucha elevación, distribuidas en una calle llana bastante regular ... y tres plazas llamadas de San Pedro, Santa María y Nueva». Se cultivaba trigo, cebada, judías, lino —de excelente calidad, de acuerdo a la referencia de Madoz—, algo de cáñamo, yeros y añil; en cuanto a la ganadería, había mucho ganado lanar. Como industrias más importantes, menciona la elaboración de lino, así como seis telares de lienzos ordinarios. Existían en esa época cinco tiendas en Ariza.4

El primer ayuntamiento de Ariza se creó en el siglo XIX, quedando incluido dentro del partido judicial de Ateca hasta su posterior incorporación al de Calatayud en 1965. Formó parte de la provincia de Calatayud durante el breve período de la existencia de ésta (entre el 27 de enero de 1822 el 1 de octubre de 1823).

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